Viñetas y spanking (II) ... por Cayupán.


11 Noviembre 2007
11 Noviembre 2007
30 Octubre 2007

Autor: Cayupán.
Estaba exultante, por fin alguien me había invitado a ir a la playa de noche como hacían mis amigas para meterse en el mar y después hacer el amor tendidos sobre la playa.
De nuestra división yo era la única virgen, todas mis compañeras tenían experiéncias sexuales y hablaban continuamente de sus lances amorosos. Frente a ellas me sentía una estúpida y lo más triste despreciada, hasta que Eric el hijo menor del socio de mi papá me invitó a acompañarle esa noche, me dijo que yo le gustaba desde hacía mucho tiempo, de cuando todavía era una mocosita yque ahora que ya era toda una mujer -así lo dijo - quería hacerme conocer el amor.

Acepté complacida, desde luego que no podía decírselo a mis padres, ellos no me permitirían salir de noche sola por más que se tratara de Eric a quien conocían de niño y mucho menos para ir a bañarnos al mar. Él me animó a ir sin permiso -total, me dijo - que conocía un lugar solitario donde podíamos bañarnos desnudos.
Le hice caso, él también tendría que sacar el auto familiar sin autorización. Cuando en casa todos estaban en sus cuartos, sigilosamente me deslicé a medio vestir,terminé de ponerme la ropa y calzarme en el porch. La luna estaba radiante e iluminaba el parque de una claridad mortecina.
Como habíamos convenido Eric me esperaría en la misma esquina de casa. No tuve que caminar demasiado por entre los árboles del jardín hasta llegar al sitio donde él me estaba aguardando con el motor en marcha y la portezuela abierta.
Muerta de risa por la aventura que estaba resultando a la perfección me metí en el vehículo. Mi acompañante cerró la puerta, ocupó su lugar y raudamente partimos hacia el bulevar marítimo.
Yo no paraba de reir, los nervios me traicionaban y toda vez que Eric acariciaba mis piernas tratando de subir la mano hasta la zona más sensible de mi cuerpo yo apretaba los muslos y me retorcía un poco por ansiedad, otro poco por miedo y bastante más por inexperiéncia.
Claro que tenía miedo ¿qué muchacha no sintió miedo la primera vez? Las chicas de la división hacían bromas sobre eso. Bueno, después de esta noche yo también tendría cosas para contar y experiéncias para jactarme.

Eric manejaba muy bien pero yo con mis continuos movimientos y mi risa desbordante lo ponía nervioso. Me pedía que me quedara quieta, que dejara de moverme y darme vuelta, me preguntó si tenía miedo de que nos siguieran. Le respondía que no le temía a nada ni a nadie, que me daba vueltas para ver las luces de la ciudadque ofrecían una hermosa vista, pues a medida que nos alejabamos se iban empequeñeciendo.
En realidad estaba nerviosa y quería disimularlo. Estaba nerviosa por lo que iba a pasar después cuando nos desnudáramos para meternos en el mar y lo que vendría a continuación cuando nos revolcáramos en la arena para hacer el amor y no quería que mi compañero lo advirtiera.
No me di cuenta de cuan lejos estabamos de la ciudad hasta que no perdí de vista las luces y advertí que Eric se apartaba de la ruta para tomar una huella de arena. Le pregunté entonces hacia dónde íbamos. Me respondió que a la playa y de pronto me confesó que creía que había tomado una decisión equivocada, entonces sucedió que, cuando quiso retomar el camino el automóvil quedó encajado en un enorme guadal.
Eric realizó en vano un sinnúmero de maniobras intentando que zafara de aquella trampa de arena y recién allí tomé conciencia de qué había hecho y donde me encontraba. Hasta ese momento no me había acordado de mis padres ni de mi casa que me parecía que hacía siglos había abandonado.
De pronto mi risa se transformó en llanto que puso a Eric más nervioso y me llamó chiquilla tonta. Tuvimos que abandonar el auto y volver hasta la ruta caminando, allí hicismos auto stop hasta que un vehículo nos recogió. Llegamos a la ciudad con las primeras lucese del amanecer y yo a la puerta de casa cuando el sol brillaba en el horizonte y papá abandonaba el baño después de ducharse y afeitarse. Y sin duda había advertido que yo no había pasado la noche en mi cama.

Entonces ¿qué pensaría? ¿qué haría? ¿cómo reaccionaría? Y yo ¿qué diría? ¿cómo explicaría mi aventura? porque iba a querer saberlo todo. Tendría que mentir. Me repugna mentir, pero no tenía más remedio que inventar algo para salvarme y ... ¿Después? ¿después qué? Me darían una peniténcia, privarme de salir, de ver la televisión o algo así...
El desenlace resultó mucho peor de lo que imaginaba y me enredé con las mentiras, mi padre descubrió arena en mis sandalias y terminé confesandolo todo desnuda y boca abajo sobre mi cama mientras mi padre descargaba su enojo con fuertes azotes en mis nalgas.
Esa noche probé otra serie de emociones... aunque también, emociones.
11 Agosto 2007
Autor: Cayupán.

Existe un país de leyendas, donde aún quedan castillos de verdad, muchos perfectamente conservados y otros en ruínas...

Donde existen, así mismo, comarcas de ensueño cuyas casas parecen inspiradas en cuentos de hadas.

Todo enmarcado en un magnífico territorio de lagos cristalinos, coloridas montañas y frondosos bosques.

Sitios en los que resulta posible hallar verdaderas reliquias marchando al compás de la modernidad, como éste veterano Rolls Roice.

Porque los habitantes viven apegados a tracidiones y costumbres ancestrales...

Ocupando sólidas casas de macizos muros de piedra y discretas ventanas para resguardo de la intimidad hogareña...

Los estilos de los edificios revelan el respeto y devoción por las formas de vidas de los antepasados.

Las mismas formas tradicionalesse observaen colegios, escuelas e internados, donde rige una estricta disciplina...

Y a diario, los estudiantes matizan con su colorido juvenil el gris de las calles.

Es frecuente encontrar parejitas con sus uniformes escolares...

Y también compañeras compartiendo masas mientras comentan los sucesos del día.

O símplemente recorriendo juntas el camino que las devolverá al hogar...

Aunque otras prefieren regresar sin compañía.

Están así mismo las que regresan solas, cabizbajas y con aspecto apesadumbrado por no haber tenido buen desempeño escolar.

Algo que tiene mucha importáncia para los padres que aguardan la llegada de sus vástagos para evaluar la marcha de sus estudios.

Allí, donde impera la discreción más absoluta, es difícil para los traseúntes enterarse de lo que sucede dentro de los hogares.

Si los gatos fueran un poco más comunicativos podrían revelar pormenores de la vida familiar de sus amos.

Aunque no resulta dificil imaginar qué aflije a la jovencita cuando aporta malas calificaciones en el boletín escolar.

Debido a que en los hogares perduran los castigos ya sea con el cepillo materno o el cinturón paterno, como también con twase o cane.

Generalmente, entonces el día terminará de una manera bastante desagradable y dolorosa.

Suponiendo, claro está, que no haya comenzado de la misma manera en el colegio donde también la vara está en permanente uso.

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):