Autora: Malcriadita.

Entro a la habitación, muy limpia, muy iluminada, muy fresca, habitación que nos alojaría por los próximos 5 días, debido al viaje que por tu trabajo hemos hecho los dos.

Durante el viaje y en mas de una ocasión te hice enojar, con mis actitudes, mis cosas, mis caprichos y mientras mas trataba de explicarte mis puntos de vista mas lo empeoraba, al llegar al hotel, te has retirado a una reunión de trabajo, y me has ordenado irme a la habitación, y así lo hice, pero no porque me dieras tu la orden, sabes que no puedes doblegarme fácilmente, lo hice porque deseaba descansar, darme un baño, relajarme, escuchar algo de música, para luego, talves ir de compras, me conocías perfectamente, sabias que siempre hago mi voluntad, que soy muy caprichosa y bastante consentida.

He llegado al hotel, revisado y observado todos los detalles, ha sido un alivio para ti no estar en eso momento, para que no vieras en mi rostro, haciendo algún gesto de desaprobación como ya conoces.

Me he dado una ducha…..de casi una hora….he dejado tu maleta sobre la cama…como retándote para que tu mismo desempaques tus cosas, me he vestido muy rápido, con un look muy relajado, un pantalón blanco para nada ajustado y un poco transparente, permitiendo ver un poquito mas que una silueta, ese mismo con el que tu odias que salga a la calle, un jersey celeste tampoco muy ajustado, zapatillas descubiertas de color blanco.

Me dirigí hacia fuera del hotel, a un centro comercial que esta muy cerquita, ahí me la he pasado casi 3 horas, sabiendo perfectamente que a esa hora ya estas en la habitación muriéndote de la furia por no encontrarme ahí y yo por supuesto esperando provocarte como siempre lo hago.

Al dirigirme al hotel, ya sabia lo que me esperaba, sabia que estarías furioso, pero sabes que soy rebelde, mas de lo que tu quisieras, y no puedo evitarlo, me fascina ver tu rostro mientras me riñes y siempre espero algo mas, pero siempre he odiado la forma en la que contienes tu enojo, lo que me lleva al final, a dejarme hacer lo que se me de la gana, y eso me fastidia.

Abro la puerta…y te encuentro ahí…sentado en la cama, leyendo un libro, sin verme siquiera solo me riñes, me preguntas donde estaba y porque llego a esta hora, no te respondo y coloco un par de cosas que he comprado sobre la silla que tienes al lado, me ves de pies a cabeza…y riñes de nuevo por haber salido vestida de esa forma, lo que provoca nada mas una sonrisa irónica de mi parte, me satisface provocar esas cosas en ti, retarte, insinuarte que quites mi rebeldía; en silencio te pones de pie y te paras frente a mi, veo en tu rostro toda la rabia que sientes, misma que tratas de disimular con serenidad: te hice una pregunta, me dices, ante eso levanto la mirada y te veo directo a los ojos, retándote, tratando de provocar algo en ti que sea al fin, no ceder ante mi altanería, misma que llevas soportando ya casi tres meses, desde que nos casamos; dejo de verte y simulo no tomar importancia a lo que dices, me siento en la cama para quitar mis zapatillas, ponte de pie y mírame me dices, esta vez con la voz un poco fuerte, pero no te hago caso y te digo que estoy cansada, que no quiero, me tomas de un brazo y me haces levantar, colocándome justo frente a ti, con la otra mano tomas mi barbilla para poder ver mi rostro, y yo con una sonrisa picara, sintiéndome victoriosa por hacerte enojar, por provocar esas acciones tuyas que me encienden, me sueltas sin decir nada y sigo mirándote, ante tu silencio digo algo que te pone furioso: ves!!!!, no tiene sentido que me hagas levantarme y verte, si te quedas ahí, callado sin hacer ni decir nada, y sin darme cuenta levantas tu mano hasta alcanzar mi mejilla, una bofetada que sin hacerme daño, me hace estremecer de los pies a la cabeza, no supe que decir, ni que hacer, porque era lo que esperaba desde hacia mucho tiempo, y tu, supiste por mi reacción, que habías encontrado la forma de dominarme, después de dos segundos, y yo aun con la mirada baja y con mi mano tratando de consolar la mejilla que recién azotabas, lograste por fin decir lo que sentías: eres una nena caprichosa y ya estoy harto de eso, en esta familia que hace muy poco decidimos formar tu y yo, hay reglas sabes, mismas que te has dado la tarea de ignorar por mucho tiempo, pero eso se acabo, te has comportado como una niña caprichosa, malcriada, indisciplinada… intente discutir contigo como siempre lo hago pero solo provoque mas tu enojo: SILENCIO!!!!, ya te he escuchado suficiente, incluso mas de lo que mereces, eres mi esposa y de ahora en adelante te comportaras como tal…ante esas palabras hice un intento de dejar esa discusión y dejarte hablando solo como en muchas otras ocasiones, estaba dispuesta a llevar esto al limite, no había vuelta atrás, y así, sin decírtelo, me estabas provocando la mayor excitación de mi vida, al ver mi intención tomaste mi muñeca, me sujetaste fuerte y sin darme cuenta te sentaste junto a la cama y de un tirón muy ágil me hiciste caer sobre tus rodillas, ya en esa situación sentí vergüenza y tal como lo esperabas empecé a decirte cualquier clase de cosas y ofensas, pero tu, callado, tranquilo, sin poner atención a mi pataleta solo sujetaste con mayor rigor mi cintura y empezaste a azotarme muy fuerte y muy seguido, después de unos 20 azotes el dolor empezó a sentirse y provocaste mi suplicas: anda nena no supliques ahora, ves, ya no eres tan ruda en esta posición, ya no se te oye tan altanera ni caprichosa, y no, aunque llores no voy a detenerme, esto te lo has ganado a pulso, me has venido provocando desde hace mucho tiempo y yo decidiré en que momento es suficiente, los azotes caían uno tras otro, intentaba zafarme, pataleaba y trataba de taparme la cola, al ver esto te detuviste un momento: mira niña, ya no lo empeores!!, vamos a hacer un trato, tu castigo aun no termina, pero depende de ti que tan doloroso sea, si colaboras y asumes tu responsabilidad y por lógica tu castigo, seré menos severo contigo, pero si no lo haces, seguiré así hasta que llores como una chiquilla y recuerdes a tu marido durante una semana cada vez que intentes sentarte, en ese momento supe que no había opción, que no tenia mas salida que aceptar lo que quisieras, que era también lo que yo venia deseando desde hacia mucho tiempo, y con la voz muy bajita te hice saber que haría lo que tu dijeras: Bien, muy bien, ponte de pie, y bájate el pantalón, te mire con respeto, con ilusión, muy ansiosa y sin protestar empecé a desabrochar el pantalón, mientras lo hacia, vi. como tu, empezabas a soltar tu cinturón, no supe que hacer ni que decir, estaba paralizada, adolorida y excitada, sujetaste el cinturón doblándolo por la mitad y me pediste que me colocara detrás de la silla que estaba junto a la cama, y que apoyara las manos en el asiento, y así lo hice, al verme es esa posición tan vergonzosa te quedaste parado detrás de mi sin decir nada, habrán transcurrido unos dos minutos, en los que imagino disfrutabas cada milímetro de mi postura y de mi actitud tan pasiva como jamás hubieras imaginado, esperando tranquila el castigo que me había ganado, sentí en primer azote, fue intenso, muy fuerte y luego el segundo y continuaste así, sin decirme nada, después de 6 o 7 azotes te pedí que te detuvieras, el dolor era muy intenso pero no me escuchabas, baje mi cabeza, mordía mis labios, vinieron 8 o 9 azotes mas hasta que te detuviste, te acercaste a mi y me pusiste de nuevo de pie frente a ti, pero esta vez la mirada era diferente, no solo por las lagrimas que corrían por mis mejillas, sino por mi actitud obediente pasiva, tierna, me abrazaste fuerte, acariciaste mi pelo, y me diste un beso: nena, sabes que te lo merecías cierto?, de ahora en adelante atenderás con mas atención las cosas que te pido y que te digo, no pretendo someterte a mi, ni que vivas prisionera, pero hay reglas básicas para que nuestra relación funcione, y será así, de esta forma como serás castigada de ahora en adelante cuando olvides tu posición y la mía, eres una caprichosa, pero eres una mujer maravillosa, y sabes que te amo con toda mi alma. En ese momento me diste un beso, hubiera querido decirte que me moría de deseo por que hicieras esto antes, confesarte lo que siento, me abrazaste y me hiciste caer sobre la cama, me besaste y acariciaste como nunca, hicimos el amor intensamente y así nos quedamos dormidos hasta el día siguiente…..