La Coctelera

Fantasías recurrentes... La erótica de los azotes.

Categoría: Relatos Xana

1 Mayo 2007

Ocurrió realmente así...


Autor: Xana.

Parece mentira pero todo se dio así, jamás ni en mis mas exagerados sueños lo había imaginado así, pero, para no dejar de sorprenderme a mi misma la vida, me regalo estos momentos maravillosos.

Estaba charlando con alguien como de costumbre en el Chat del grupo, cuando de pronto entro una invitación de alguien totalmente desconocido para mí y como siempre, jamás rechazo a nadie, le di entrada a mis contactos, nunca me imagine que de esa forma le estaba dando entrada a mi vida.

Era viernes en la noche, y empezamos a charlar, se presento haciendo referencia a algo que conocía de mí por el tablón, y así se dio el primer contacto, me contó de él, le conté de mí y todo se volvió tan natural que parecíamos viejos amigos con un café de por medio.

El estaba afuera de la Ciudad, se había ido a levantar un antiguo depto, en el que había vivido con su ex pareja y un hijito de seis años, estaría allí hasta el lunes a la noche, ya que el martes muy temprano tenia que trabajar.

Charlamos el viernes, charlamos el sábado, charlamos el domingo y charlamos el lunes.

Yo vivo en las afueras de la Capital Federal y ese fin de semana me había quedado en lo de mi vieja, incluido el lunes…no sé porque?

Fueron tres días de charlas mágicas, casi sin querer cada uno sabia todo del otro. El aparte de ser profesional es escultor, me hablo de eso con tanta pasión, que cuando me mostró sus esculturas en Internet, lo representaban tal y como el se había descrito. Me fascinó, me deslumbró, me atrapo su historia, su honestidad, su cinismo, su desvergüenza, su forma desapasionada de escucharme, de reconocerme.

De entrada me propuso que nos conociéramos enseguida, y yo acepte que a su vuelta tuviéramos un encuentro, un café, una charla y lo que la piel dijera…

Solo tenia que esperar hasta que volviera y veríamos…

Pero de golpe en la charla del lunes a la tarde, llega la primera propuesta loca, descabellada, en mi cuadro de diálogo apareció lo siguiente: “…llego a las cinco de la mañana a la estación de tren, te animas a ir a esperarme? tengo hasta las nueve de la mañana para tomar mate con vos en mi consultorio, vos traes los bizcochitos de grasa…”

Quede pasmada del otro lado de la pantalla, lo primero que pensé fue: “…este tipo esta reloco!!!!! A las cinco de la mañana en la estación del tren?????? …pero que lindo seria no????...me gustaría?...si claro que me gustaría!!!!... pero como hago? ...planto todo y me voy y listo?...pero es una locura…yo estoy totalmente locaaaaaaaaaaaaaaa…

Entonces con el temor de cerrar la posibilidad de verlo le dije que me dejara ver como arreglaba y que le mandaba un mensajito de texto.

Y así quedamos, él con la esperanza de un encuentro espontáneo y tempranero y yo con la preocupación y las ganas de hacer algo loco por primera vez en toda mi vida.

Pero la verdad era que ya antes de cerrar el cuadro de dialogo y despedirme ya había tomado la decisión de ir, tenia que ir, me moría de ganas de ir.

En medio de ese torbellino de ideas contrapuestas sobre lo que debía hacer y lo que quería hacer realmente, me volví a mi casa, y actué de madre normal y responsable y reserve un remis para las cuatro de la mañana, no sin antes haberle avisados a mis hijos que saldría muy temprano a hacer un tramite urgente.

Decidí no dormir, para no perderme ni por casualidad la aventura que tenia por delante, pero en la hora y media final me venció el cansancio de la espera, y casi, casi el remis se va sin mis, así que el encuentro tan esperado comenzó con mil contratiempos ya que mi pelo era un nido de caranchos, mi cara daba espanto y la ropa apenas era la que yo quería ya que en el apuro me puso lo primero que tuve a mano.

Ya en el remis y por la autopista a esa hora de la madrugada, llegue a la estación en media hora, solo me faltaban conseguir los bizcochitos con grasa, pero por suerte las panaderías de la estación están abiertas toda la noche.

Eran las cinco y el tren llegaba a las cinco y veinte, todavía y ya con los bizcochos en mis manos tenia veinte minutos de interminable espera; entonces camine por el hall central sin rumbo fijo con la esperanza de que el tiempo pasará más rápido, me imagine una y mil veces el encuentro, él me había dicho “espérame al lado de la reja, que ahí tengo que verte seguro…” No conocía mi cara mas que por la fotito miniatura del MSN

Y yo solo conocía apenas su perfil por una foto no muy clara de su blog de las esculturas en la que se lo ve trabajando casi de espaldas.

El se había descrito como un señor grande de 53 años, con algo de pancita y por su foto se notaba rubio y más bien alto y grandote. Me había avisado que viajaba con unos jeans negros y una campera igual y yo le había contado la ropa que llevaba puesta en el momento de la charla por el chat, sin contar con la posibilidad del cambio de ropa final que pude hacer al volver a casa.

En medio de la espera y mis desvaríos decidí ir al baño antes de que llegara el tren y cuando volví, pucha!!!! ya había entrado el tren al anden y había gente saliendo, me pare igual en la reja del anden doce, “el ultimo del costado mas cerca de la avenida” tal como me había dicho. Miraba desesperada a mí alrededor y solo veía un señor rubio y con anteojos parado un poco mas lejos de la entrada donde yo estaba, no podía ser él!!!!!!, era tan distinto a lo que yo buscaba!, no definitivamente no podía ser él!, Sin embargo ese señor que también miraba sorprendido y con dudas tenia puesto unos jeans, que ya no era negro, pero que lo había sido y una campera igual de gastada pero casi negra también, tenia que ser ÉL.

Yo lo había imaginado grande de edad y de aspecto, circunspecto, con un tipo froidiano indiscutible, pero ese no era él, El que estaba allí parado era un tipo joven, buen mozo, alto, muy alto, desaliñado y tan pero tan lejos de Freud que no cabía en lo imaginado.

De golpe desde la reja donde yo seguía parada inmóvil, lo volví a mirar y me fui acercando y le pregunte ¿licenciado?, Su sonrisa y su sorpresa hablaban claramente de su sensación hacia mí, yo tampoco era lo que el se había imaginado, yo tampoco cuadraba en la persona que él estaba esperando y buscando hacia unos minutos.

Lo primero que me dijo después de darme un calido beso en la boca fue, “…no pensé que eras tan petisa…” ja ja ja que expresión poco feliz, pensé que me moría, solo quería desaparecer de ahí, realmente al lado de el mi metro cincuenta y tres daba lastima, pero enseguida, y como queriendo reparar ese error dijo “…que fuerte que estas, pareces mas joven de lo que decías y tu altura esta perfecta para manipularte mejor…”j aja ja ya eso fue un gran alivio.

Inmediatamente y como si eso fuera lo normal de todos los martes de nuestra vida a las cinco y media de la madrugada me pidió que llevara una bolsa que había traído y me indico el camino hacia la parada del “bondi” que nos iba a llevar hasta su consultorio, lugar prometido para el desayuno con mate y bizcochitos.

Como era una noche destinada a las sorpresas, al llegar al consultorio continuo mi asombro al descubrir que era el lugar más raro y más especial que había conocido en mi vida.

Primero estuvimos en su consultorio y ya allí el primer contacto fue rápido y contundente, me abarco entre su inmenso cuerpo en un abrazo apretado, me toco, sopeso y palpo bien el motivo de su deseo, mis nalgas, y me dio un beso cálido y profundo y ronroneo como un gato, cosa que después descubrí que hace permanentemente cuando en cada encuentro comienza el contacto de nuestra piel y nuestras bocas. De golpe paro y me dijo: “vamos a la cocina o jamás vamos a tomar mate...”

En esos pocos minutos confirme lo que ya había descubierto sobre él, era un hombre brillante, de pensar abierto y sin tapujos, un anarquista sin ley ni religión, sin limites no fronteras, un cínico, irónico y dulcísimo varón.

Entonces me llevo hasta la cocina recorriendo todo el lugar, donde había oficinas con recovecos raros por todos lados, en el camino descubrí una valiosísima biblioteca apilada en el piso de un espacio que hay en el fondo, entonces me contó que el lugar que funcionaba como biblioteca junto agua y humedad por lo cual decidieron salvar los libros de una muere segura y había preferido ese desorden a su desaparición paulatina por ahogo.

Ya con la pavita caliente y el mate nos encerramos en su consultorio y tomamos dos mates cada uno con apenas un bizcocho, ya que era mucho mas el apuro por tocarnos y descubrirnos que el hambre, la sed o la necesidad de justificar la excusa de ese primer encuentro.

Desde que apoyo el mate en el piso, dijo “...basta de esto...” y se traslado del sillón al diván, pasaron apenas unos segundos en los que no medio palabra, solo hizo un ademán, palmeando los almohadones, indicándome donde ponerme. El ya estaba sentado cómodamente con la espalda apoyada en la pared y sus piernas estiradas, listas para recibirme. Me indico sin preámbulos que me tumbara allí boca abajo y comenzó a casi suavemente a palmear mis nalgas sobre el vestido solero, que al final había sido mi atuendo de esa madrugada.

Me sorprendió este comienzo, no hubo búsqueda de motivos, no hubo preparativos ni acuerdos previos, ni retos, ni nada, solo una tácita y muda promesa de placer mutuo y una expectante sensación de no ser ya necesarias las palabras.

No grito, no hablo, no sugirió, no pregunto, solo indico con pequeños gestos y ademanes y eso alcanzo para quedar atrapada, subyugada y casi hipnotizada bajo su poder.

Me nalgueó durante un rato boca abajo sobre sus rodillas, me subió el vestido y siguió con las nalgadas un rato mas sobre la bombacha y sobre la cola limpia, luego ya me indico sacarme el vestido y volver a mi posición, siguió pegando cada vez más fuerte, sin pasa y sin prisa, sobre todo sin prisa.

Para mí esa era como la primera vez, el rito visto tantas veces e imaginado por siempre, se cumplía en cada paso y mis sentimientos eran cada vez más contradictorios. Cada azote dolía y cada vez dolían mássssssssssss, no puedo decir que me gustará ese dolor, no me excitaba, casi no me producían nada de todo lo imaginado, solo dolía, pero al mismo tiempo me encantaba estar allí, tumbada y bajo el poder su poder y en cada chirlo solo sentía el contacto de su mano en mi piel, y eso si me excitaba, me gustaba, me volvía loca.

De golpe paro y se levanto a buscar algo que tenía guardado en un armario, un implemento muy raro, nunca descrito en ningún blog, en ningún artículo, en ningún lugar. Era algo de plástico alargado, más ancho en la punta y más finito atrás, era plano, raro, cuando le pregunte que era se tomo el tiempo para mostrármelo y describirlo y por su cara de picardía me di cuenta que a le gustaba mucho usarlo, y enseguida se dedico a hacérmelo sentir.

Guauuuuuuuuuuuu era tan chiquito y dolía tanto, me daba golpecitos cortos y firmes, rápidos y ordenados, parecía que estaba armando una figura sobre mi piel y cuando e dije esto le hizo mucha gracia, se estaba entreteniendo mucho, jaaaaaaaaaaa.

De golpe terminó, me acaricio mucho, me dejo descansar, me mimo, siempre boca abajo sobre sus piernas y con la cara sobre el diván, yo solo lo dejaba hacer.

Pasados unos minutos me hizo parar y solo me dijo, “...vení...” me llevo hasta un sillón metálico de un cuerpo, sobre el que yo había estado sentada tomando mate, y me hizo reclinarme sobre él, yo no discutí, solo con cierto desazón le pregunte tímidamente si seguiría entonces dijo:”... si, es necesario, pero no te preocupes no te voy a lastimar...” no sé porque confié en esa media sonrisa burlona que no se le borraba de la cara desde que habíamos llegado, pero así fue.

Estando en la posición indicada y de espaldas a él solo escuche un sonido con el que había fantaseado durante años, el ruido de cuero deslizándose por entre las presillas de un pantalón, al darme vuelta asustada la imagen que me encontré se me quedo grabada para siempre, tanto que cada vez que rememoro esa mañana y al volverlo a ver acomodando el cinturón entre sus manos detrás de mí, me sigo humedeciendo.

La verdad es que tuve miedo y se lo di a entender, pero el ya no dio explicaciones, solo tiro el primer cintazo sobre mi cola, fue duro, muy duroooooooooo, dolió, doliooooooooo mucho, pero resistí sin chistar. El segundo pego con tal intensidad que la punta se adhirió a mi costado derecho dejando un surco de fuego, ahí me queje y me retorcí y se dio cuenta que había sido muy fuerte, espero a que se me pasara un poco y aplicó dos mas, menos intensos pero igual de dolorosos, creo que había decidido que para ser la primera vez ya era suficiente y con toda la calidez de que es capaz, luego de la fortaleza con que aplica sus golpes, me llevo hasta el diván y me hizo el amor en un millón de formas y posturas distintas, cuidando y gozando de mi cuerpo, hasta quedar agotados los dos total y plenamente.

Ya era hora de comenzar a trabajar, hacia rato que había amanecido y ninguno de los dos se había dado cuenta, afuera era un día espléndido, pero nunca tan maravilloso como el que había amanecido allí adentro.

La despedida fue tan natural como el encuentro, se cambio ahí conmigo mientras yo me vestía también y de golpe apareció disfrazado de licenciado, que buen mozo que estaba por Dios, me acompaño hasta el “bondi” y me despidió con un abierto y tierno beso solo diciéndome “...hasta luego...”

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28 Abril 2007

Una chica irresponsable.

Autor: Xana.

Habíamos hablado en millones de oportunidades sobre el tema. Arturo no podía comprender el descuido permanente que tenia conmigo misma, una de las cosas que más lo asombraban era mi capacidad para cuidar de los otros y hacerme cargo de todas sus necesidades contra la incapacidad que demostraba con mis necesidades más elementales.

Se enfurecía cuando me perdía una buena obra de teatro, llegaba tarde a un recital por haberme retrasado por ocuparme de alguien o cuando le decía que no había podido ir a la peluquería porque no tenia plata, después de haberle comprado un vestido que mi hermana mas chica quería o simplemente cuando se daba cuenta que me había olvidado de comer por correr todo el día en el trabajo y mucho mas cuando me sentía enferma a causa de haber fumado o tomado mate todo el día, cuando el médico ya me había advertido que mi ulcera estaba a punto de estallar.

Y bueno aquella mañana después de levantarme y comprobar que mi estado era lamentable fui a la clínica donde inevitablemente me dejaron internada porque mi ulcera ya era sangrante. El riesgo era importante y cuando me preguntaron a quien llamar, no dude ni un segundo, les di el número de teléfono de Arturo.

Llego casi inmediatamente y sin decir ni una sola palabra se quedo a mi lado todo el tiempo, solo su mirada de a ratos parecía decirme “yo te lo avise”.

Quise decirle en varias oportunidades que sentía mucho hacerlo pasar por todo esto, pero él me hacia callar, muy calidamente me decía:”shhhhhhhhhhhhh, ahora no…

Así pasaron tres o cuatro días en los que estuve realmente muy complicada, pero a partir de allí el cuadro comenzó a estabilizarse. Me hicieron muchos estudios y algunas transfusiones y en todo momento Arturo estaba a mi lado sosteniéndome la mano y dándome aliento.Solo cuando aquella tarde el médico entro en la habitación para decirnos que ya estaba fuera de peligro y que con uno o dos días mas de atención ya me podría ir a casa, Arturo demostró algo de alivio y un poquito apenas de su enojo.

En cuanto se fue el médico me miro seriamente y me dijo:” antes de irte de alta, vos y yo vamos a hablar muy seriamente”. Su gesto era tan adusto y su tono tan severo que realmente me preocupe, pensé que había colmado su paciencia y que se había cansado de mi.

En los días que siguieron intente sacar el tema, pero él no me lo permitió, siempre repetía en un tono seco y cortante “ahora no”.

A la tarde del segundo día el doctor vino a hablar con nosotros para avisarnos que al medio siguiente ya podía irme a casa. Me hizo mil recomendaciones sobre los cuidados y el tratamiento estricto que debería seguir a partir de allí y el cambio de debería darle a mi vida si no quería volver. A cada indicación del medico Arturo decía: “descuídese doctor, lo va a cumplir al pie de la letra…” y me miraba fijamente. Cada vez que yo intentaba oponerme a algo o discutir alguna indicación, me hacia callar en forma brusca y seguía hablando con el medico como si yo fuera idiota o sorda, cosa que ya me estaba enojando mucho.

Cuando el medico se estaba yendo dejando el alta firmada y todas las indicaciones por escrito, intente comenzar a quejarme con Arturo por sus malos modos y su forma de tratarme, pero fue imposible porque inmediatamente de cerrar el medico la puerta del cuarto, se dio vuelta, se paro a los pies de mi cama y comenzó su monólogo: “Muy bien como hasta ahora has demostrado que no podes cuidar de vos y que ese descuido permanente te trajo hasta acá, a partir de hoy, de tu cuidado me hago cargo YO. Mañana te vas a instalar en MI casa, conmigo y yo personalmente me voy a ocupar de que todas las indicaciones del médico se cumplan al pie de la letra. Pero acá no termina la cosa Señorita, porque vas a tener que pagar seriamente estos cinco días que me hiciste pasar. Sabes que casi me muero de la preocupación y del temor de que te pudiera pasar algo en serio…y todo eso tiene un alto precio.Primero te vas a tomar todo el tiempo que sea necesario para reponerte y fortalecerte. Vas a hacer exactamente lo que yo te diga y vas a hacer solo lo que yo te permita y luego de asegurarme de que estas perfectamente bien, te voy a dar la paliza mas grande que hayas recibido en tu vida…”

Mis ojos se abrían cada vez mas a medida que él iba hablando, no podía creer que ese monstruo que amenazaba con pegarme y casi quitarme la libertad, fuera el mismo tipo dulce, compañero y amoroso de los últimos días, pero estaba muy equivocado si creía……, pero sin darme tiempo ni siquiera a seguir pensando continuo:”yo se que esto te puede parecer muy loco o muy injusto, pero ya me demostraste que no podes cuidarte sola y al haberme llamado a mi, en el mismo momento que te internaban, me diste la autoridad necesaria para sentirme con el deber de hacer lo que estoy haciendo.Ya hable con tus padres y están de acuerdo con todo, ellos no se van a meter hasta que vos o yo los llamemos, así que esto va a ser entre vos y yo solamente. Y no se hable más. Es una decisión tomada, aunque grites y patalees, cosa que solo provocaría que adelante el cumplimiento de mi amenaza, cosa que me encantaría, ya que hace tiempo que me muero por darte una buena zurra.”

De golpe comprendí que no valía a pena discutir o pelear, que su enojo era superior a todo lo que yo pudiera decir y su explicación había sido tan clara que no dejaba la menor duda de que ese hombre me amaba con toda su alma y que esa furia era solo el miedo contenido de esos días, pensando en todo lo malo que me podría haber pasado. Entonces me calle, lo mire profundamente agradecida y le dije solo:”ok, todo se hará como vos mandes…

Inmediatamente cambio su expresión y se acerco a mi a acariciarme con mucha ternura y me dijo al oído:”que te hagas la buena ahora, no te va a librar de los azotes prometidos…

Una semana después y ya totalmente repuesta, gracias a sus mimos y cuidados, ya que no me dejo ni a sol ni a sombra y fue estricto y exhaustivo con todo, me invito a comer afuera.

Esa noche me llevo al mejor restaurante del centro y pasamos una velada encantadora, por supuesto se ocupo de que siguiera las indicaciones del medico y solo pude comer lo que él pidió para mi, pero ese fue solo un detalle mas de todos sus cariñosos cuidados.

Realmente fue una noche mágica, me propuso vivir juntos para siempre, y me hablo de muchos proyectos en común para adelante.Pasada la media noche volvimos al departamento en un estado de paz plena, previendo un final de jornada maravilloso entre sus brazos, cosa que ya extrañaba hacia muchos días.

Pero mi sorpresa fue total, cuando entramos al Dpto. y al prender la luz, la única imagen que registró mi mente inmediatamente fue la de un mudo y peligroso cinturón sobre la mesa del living. Me di vuelta para mirarlo con mi mejor cara de asombro y terror y el sin pronunciar palabra me llevo derecho al cuarto y me dijo:”Señorita ha llegado la hora de saldar deudas para comenzar de nuevo y para eso debo cumplir con lo prometido, así que solo te pido que no te resistas para que esto no sea peor y lo terminemos pronto. Ahora sacate los pantalones y acostate sobre la cama, poniéndote debajo de tu cintura las dos almohadas, y espera allí muy quieta hasta que yo regrese…

Aunque no podía creer que fuera a cumplir sus amenazas realmente, entendí que no hablaba en broma y que no tendría forma de escapar de aquello, por eso decidí entregarme mansamente y sin chistar, al fin y al cabo ese hombre se había ganado el derecho de cobrarse esa deuda.

Hice exactamente lo que me ordeno, sin saber muy bien lo que me esperaba, aunque lo intuía, y lo espere tímidamente acostada boca abajo en la cama, el tiempo no pasaba nunca, parecía una eternidad…hasta que por fin entro al cuarto y me dijo: “Solo quiero que te quede bien claro que esto lo hago por tu bien, porque debes aprender de una vez por todas la importancia de cuidarte a vos misma, por vos y por mi…” y así comenzó la una larga descarga de azotes con el cinturón sobre mi cola.

Al principio el dolor era leve, pero a partir del quinto o sexto empezaron a ser insoportables, intente no moverme, pero me era imposible no encoger las piernas o levantar la espalda en cada cintazo.

Arturo dos veces me advirtió que no me moviera mas, pero no pude obedecer y cuando al décimo golpe me salí de la posición, me tomo bruscamente del brazo y casi en el aire me acomodo sobre sus rodillas y comenzó a golpearme con su mano, mientras me sostenía atrapada con sus piernas sobre las mías.

La paliza fue eterna y la picazón y el dolor de cada nalgada ya eran insoportables, le suplicaba que termine, que ya era suficiente, que ya había aprendido, pero él sordo a mis reclamos, continuo como en automático.

Nunca nadie me había dado ni un chirlo en toda mi vida, pero eran muy extrañas las sensaciones que me embargaban, por un lado el dolor era insoportable y ya no quería mas de eso, pero por otro la sensación del contacto de sus manos en mis nalgas y cada azote despertaban en mi algo parecido al placer, no podía ser…

Al cabo de un rato en que yo ya sentía que mi piel era solo fuego, me soltó y me ordenó sacarme la bombacha y pararme durante quince minutos en el rincón del cuarto, como una nena chiquita y caprichosa. Eso me enfureció y me sentí ofendida con él, una cosa era recibir una zurra con motivo, y otra cosa era tratarme como a una niñita tonta, así se lo hice saber, intentando no cumplir con su orden.

El solo se paro, me miro muy seriamente y me dijo:”es así como se corrige a las nenas mal criadas, desobedientes e irresponsables, y el rincón es el momento para que pienses en tus faltas y las analices, ahora, tenès un segundo para resolver cumplir con lo que te mande o volver ya mismo al lugar donde estabas y continuar recibiendo lo que te mereces. “

Su tomo de voz era tan bajo, tan pausado y tan firme que el miedo por volver a sus rodillas, me hizo cumplir inmediatamente con la penitencia del rincón y allí estuve un tiempo, que para mi fue eterno.

De golpe sentí la calida mano de Arturo acariciando mis maltratadas nalgas con tanta ternura que un nuevo calor me invadió por dentro. Me abrazo muy fuerte y colgando de su cuello me llevo hasta la cama donde con mucho cuidado me acomodo boca abajo y dulcemente me empezó a poner una crema muy fresca sobre la cola, el alivio del ardor fue inmediato, pero el calor que me subía entre las piernas no se aliviaba con nada.

Me acaricio, me seco las lagrimas, me beso y me explico que esto es lo que me va a pasar cada vez que me descuide o que sea irresponsable conmigo misma y ya en silencio me demostró una vez mas todo su profundo amor, saciando mi desesperada necesidad de aliviar el calor que había crecido en mi interior durante todo ese extraño momento mágico de mi vida.

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16 Abril 2007

Un sabado especial.

Autor: Xana.

Habiamos planeado un sábado especial. Había sido una semana dura, donde habíamos estado poco tiempo juntos y decidimos pasar toda la tarde del sábado de paseo, solos y lejos de todo. Mauricio tenía que trabajar hasta el mediodía y el acuerdo había sido que yo me ocupara de la casa hasta que llegara y estuviera todo listo para partir inmediatamente. El viaje a la cabaña del Tigre nos iba a llevar como dos horas.

El se levanto a las siete y me dejo dormir hasta las siete y cuarenta, hora en que se fue, avisándome antes que no me fuera a quedar dormida y que estuviera lista a la hora pactada.

Yo como siempre, prometí que así seria y lo despedí con el firme propósito de cumplir, pero en el fondo, yo sabia que corría un riesgo grande de quedarme dormida, dado que como siempre la noche anterior no había cumplido con el horario pactado para irme a dormir y había excedido en mucho los limites fijados.

De golpe me despertó un fuerte golpe y no entendí ni de donde venia, ni que pasaba, ya que a mi me pareció que solo había pasado un rato muy cortito. De golpe escuche mi nombre muy fuerte y conecte con la voz de Mauricio, entre sueños no atinaba a descifrar si todavía estaba dormida o seguía soñando.

Los golpes empezaron a caer sin mas demora, uno tras otro, sobre mis nalgas, sin explicación alguna, claro que a esas alturas ya no hacia falta...Ya era el mediodía y Mauricio había vuelto, esperando encontrarme lista y con todo echo y solo se encontró con su tierna mujercita muy cómodamente desparramada boca abajo en la gran cama, profundamente dormida y con la casa en las mismas condiciones en que la había dejado cuatro horas antes.

Al entrar al cuarto y ver el espectáculo que le ofrecía mi tranquilo sueño se enfureció por mi falta de palabra y de responsabilidad y solo atino a gritar mi nombre y a darme los primeros azotes de lo que seria una paliza memorable.

Mientras descargaba los primeros chirlos, espero a que estuviera bien despierta y empezó a preguntarme si había alguna otra explicación más valedera que la de mi trasnochada. Yo sabia que cualquier excusa que pusiera iba a empeorar la situación, ya de por si complicada, pero sabía que si no contestaba nada se enfurecería cada vez más, por lo que decidí pedir perdón rápidamente haciéndome cargo de todas mis culpas.

Mauricio escucho el temor y el arrepentimiento en mi voz, pero estaba decidido a que esto no volvería a suceder, por lo cual este iba a ser un verdadero escarmiento, ya que no era la primera vez que yo me mostraba indiferente ante sus pedidos y órdenes, por lo cual comenzó a explicarme claramente que lo que seguiría, aunque le doliera mas a el que a mi, debía pasar para que nunca mas me olvidara de cumplir con mis obligaciones y los acuerdos establecidos.

Me ordenó, pues el enojo en su voz era eso, una orden, que me quitara los pantaloncitos del pijama, me sacara la bombacha y acomodara debajo de mis caderas las almohadas que estaban en la cama, ahí realmente comprendí que seria muyyyyyyyyyyyy serio, ya que no era el modo habitual de sus leves castigos cotidianos, esa posición indicaba claramente que ya no usaría su hermosa mano sino que el instrumento seria el que yo mas temo, lo cual me aterró.

Y como confirmando mis peores sospechas escuche el sonido tan temido, el sibilar del roce del cuero en las presillas del pantalón y de golpe el cinturón ya estaba fuera y acomodándose en la manos de Mauricio.

Los primeros azotes picaron sobre la piel ya rosada por los chirlos, pero los que siguieron, guauuuuuuuuuuuuuu dolieron cada vez mas, parecía que la intensidad era cada vez peor. En el numero doce ya le suplicaba que me perdonará, que ya había aprendido, que ya era suficiente, pero el no escuchaba nada, y continuo golpe tras golpe, durante un largo rato que a mi me pareció una eternidad.

Cuando ya mis nalgas estaban bien rojas y marcadas por cintazos que atravesaban toda la piel de mi cola y mis piernas, y yo ya lloraba desconsoladamente, Mauricio descansó, pero me indico, quedarme en esa posición sin moverme del lugar, ni siquiera me permitió sobarme la cola para aliviarme el terrible ardor que sentía, bua bua bua, eso significaba que no había terminadoooooooooooo....

Se fue del cuarto y me dejo sola durante casi quince minutos, sin siquiera dirigirme la palabra, lo que me dolió mas que todas las nalgadas recibidas y las que vendrían, no me gusta desilusionarlo y que este tan enojado, pero no poda hacer nada mas que aguantar lo que impusiera incluso su silencio.

Cuando volvió al cuarto, se tomo el trabajo de volver a explicarme que lo sucedido había sido muyyyyyyyyyy grave para él y que ya no creía en mis promesas porque antes ya las había echo y no las había cumplido, mientras me hablaba me acaricio suavemente midiendo el estado de mis nalgas y de un tirón y bruscamente me acomodo sobre sus rodilla, advirtiéndome que no me resistiera o me quejara porque seria peor.

Al tenerme sobre sus rodillas con el primer azote me di cuenta que el instrumento usado era mi ojota de goma, esa que Mauricio sabe que odio, si el estaba usando eso era porque su enojo no se había aliviado todavía, y si ese enojo no se disipaba del corazón de Mauricio nada habría valido la pena.

Esta etapa del castigo duro aproximadamente quince eternos minutos y no terminó hasta que no me escucho pasar de un gemido continuo a un llanto desconsolado, que era fruto tanto del dolor de los chancletazos y de la tristeza por haber llegado a esa situación y haber llevado tan lejos el enojo de Mauricio.

Recién al escuchar mi llanto entendió que mi arrepentimiento era sincero y que por lo menos por un tiempo, había aprendido la lección. Entonces me acomodo sobre sus rodillas y acariciándome tiernamente volvió a explicarme que aquello le daba mucha pena mas pena a él que el dolor que yo sentía ahora.

Sintiéndome tan amada me abrace de su cuello y le pedí perdón por ser tan cabeza dura y llorando le explique que mas que mi cola me dolía haberlo echo enojar tanto y haber arruinado nuestro día de paseo juntos.

Por supuesto que ahí no terminó todo, después de un rato de mimos y consuelo Mauricio me dio una hora para que la casa estuviera como habíamos acordado y se fue dejándome sola para que ese tiempo me sirviera para reflexionar, eso fue lo peor de todo ya que mi cola ardida solo me sirvió para sentir mas mi soledad, pues esta azotaina había sido distinta de todas las otras que terminaban en un encuentro sin medida de nuestros cuerpos y hoy me había quedado sin él. Ese fue mi verdadero castigo.

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15 Marzo 2007

Conozco a las de tu clase...

Autor: Xana

Ella solía frecuentar el Púb de la calle Arroyo, todos los viernes y sábados. Llegaba alrededor de las doce rodeada de un sequito de niños mimados y tan malcriados como ella.

Era rubia, larga y bien proporcionada, de una belleza casi salvaje. Ella sabía esto y lo usaba como arma para jugar con los pequeños idiotas que la rodeaban.

El, era un asiduo cliente del lugar, metódico, tranquilo, reposado, bien parecido. Siempre llegaba solo, cerca de las once y se instalaba en alguna mesa alejada del bullicio general. Tomaba uno o dos tragos y solo observaba el ambiente. Nunca parecía interesado en nada ni en nadie en particular.

Pero hacia ya algún tiempo que su único interés era conocer en profundidad a esa chica, que lo había intrigado desde el primer día que la vio entrar.

Solo se dedicaba a observar su andar, sus formas y su comportamiento lo tenía subyugado. Observarla y conocerla se había vuelto para el casi una obsesión, tenia claro que lo único que quería era corregir a esa niña, esa era solo su meta, transformarla en una espléndida mujer.

Sabia que seria una ardua tarea, que debería tener mucha paciencia, pero a eso se deponía, esa era su finalidad. Esa niña seria educada y corregida por el sin vueltas porque el ya había decidido que le hacia falta, mucha falta.

Espero pacientemente, durante casi dos meses que ella fuera incorporando su presencia dentro del mundo habitual del pub, siempre estaba cerca, atento a ella.

Un sábado de los últimos del mes de marzo, casi yéndose el verano, por fin forzó el encuentro frente a la puerta de los baños. La saludo normalmente, como si ya se conocieran, ella correspondió al saludo pero con cierta reticencia y algo de duda.

_ Te conozco? preguntó intentando usar su tono de desparpajo habitual.

_ No, yo te conozco a vos, contestó él simplemente.

Ella reaccionó alarmada, pero siempre mostrando su altivez natural dijo:

_ Que raro suena eso no?

_ No porque, las de tu clase son fáciles de reconocer, lanzo el a quemarropa.

_ Y como somos las de mi clase?, dijo ella con mucho desdén, a la defensiva y mas altiva aun, levantando mucho su barbilla y desafiando abiertamente al desconocido que se atrevía a hablarle en eso tono.

_ Nenas malcriadas y caprichosas, que necesitan ser corregidas con unos buenos azotes, para entender que no se pueden llevar el mundo por delante.

_ JA y no me digas que vos sos el encargado de corregir a las de mi clase, le soltó en el rostro con una franca sonrisa.

_ Soy un especialista en niña como vos, le contesto él, y siguió la marcha hacia su mesa, no muy distante de la de ella, dejándola allí parada, sin más explicaciones.

Ella también siguió su camino, riendo y como si aquel encuentro no hubiera tenido ninguna importancia.

El segundo encuentro se produjo al sábado siguiente. La situación era similar a todas las otras veces, pero algo había cambiado ya en el comportamiento de ella, se la notaba ajena al grupo de amigo, y alerta a algo que buscaba dentro del lugar.

El se había ubicado a propósito más lejos que de costumbre, escondiéndose de su mirada, pero sin perder uno solo de sus movimientos. Cuando percibió su ansiedad, la dejo buscar un rato sin mostrarse y cuando tuvo la certeza de que era a él a quien buscaba, sin muchos rodeos apareció en su mira.

Fue más que evidente el cambio que se produjo en ella, con solo detectar la presencia de aquel extraño que tanto había trastornado su semana sin ella poder evitarlo. Había estado pensando en él más de lo aceptable. Se había echo millones de preguntas sin respuesta y se le había vuelto casi indispensable volver a verlo, no sabia porque ni para que, pero era eso lo que sentía.

Inmediatamente y como actuando solo para él, empezó a alborotar al grupo, que hasta ese momento había estado mas tranquilo que de costumbre. Comenzó a bailar con movimientos muy sensuales, provocando a sus compañeros y a beber sin moderación alguna, lo que rápidamente la llevo a un estado menos controlado que el habitual en ella.

En una de sus idas al baño, el decidió que era el momento de un nuevo cruce, se le acerco muy sigilosamente por atrás y le susurro al oído:

- Señorita esto merece un serio castigo, y siguió sin detenerse a observar su respuesta o reacción.

Ella quedo sorprendida unos instantes, en los que sintió que un erizo le sacudía la espina dorsal, y siguió raudamente al baño. Allí noto que su respiración se había alterado y que su pulso se había acelerado considerablemente, pero no atinaba a comprender si era miedo o algún otro sentimiento totalmente desconocido para ella hasta ese momento. Lo que si le quedaba completamente claro era que ese hombre ejercía sobre ella una atracción muy especial.

Al salir del baño, lo busco ansiosamente con su mirada y él noto su nerviosismo, por lo que decidió no acercarse a ella más en toda la noche. Sabía que Había logrando su cometido y ahora solo le restaba esperar a que fuera ella la que tomara la iniciativa de saber que se traía entre manos.

Así fue como al sábado siguiente, en cuanto ella llego al lugar y lo vio, se acerco directamente a él y le preguntó sin rodeos:

-Qué te pasa a vos conmigo?

- Soy especialista en corregir a niñas malcriadas, le repitió él, pausadamente, recordándole la frase del primer encuentro.

- A si, y como? si se puede saber, le refuto ella con sus modos mas altaneros y burlones.

-Eso solo la vas a poder descubrir cuando vos decidas entregarte a mí.

-Eso nunca va a pasar, fue la respuesta de ella acompañada de un gran gesto de desden y una carcajada burlona.

Por supuesto que no paso mucho tiempo más cuando una noche ella, totalmente decidida se acerco muy resuelta él y le dijo:

- Bueno, basta! esto empieza a aburrirme, quiero saber de que se trata.

_ OK. , le dijo él, pero tenés que saber que una vez que te vayas de acá conmigo por tu propia voluntad, esto ya no tiene vuelta, a partir de ese momento yo soy el que manda.

_ OK. , le dijo ella, ya te dije que quiero saber de que se trata.

La primera “orden” de él fue que les avisara a sus amigos que se iba y llamara a su casa y avisara que esa noche no volvería. Ella cumplió con lo indicado y así partieron juntos a lo que para ella seria la experiencia más increíble de su vida.

Al llegar a la puerta de su casa y antes de entrar, el hombre le hizo una última advertencia:

- Chiquita, estas a tiempo de marcharte ahora, pero si entras y cierro la puerta detrás tuyo, las próximas horas seré el único dueño de tu voluntad y de tu deseo….

Ella titubeo unos instantes en los que él pensó que se marcharía, pero dijo resueltamente:

- Me quedo, puedo regalarte algunas horas de mi vida para saciar mi curiosidad, realmente lograste clavarme una espina de duda y deseo con el que ya no puedo seguir. Algo me dice que debería darme la vuelta en este momento e irme, pero otra parte muy adentro mío grita que me quede.

Al poner las llaves en la puerta e indicarle, con un gesto muy resuelto, que entrara, el comenzó diciendo:

- Muy bien es tu decisión, lo único que me resta decirte es que esto puede ser muy doloroso al principio, pero al final te garantizo darte todo el placer que te merezcas, si estas dispuesta?

Ella entro con el temor y la ansiedad reflejada en su cara, pero intentaba mostrase muy decida. Sabia que era muy arriesgado lo que estaba haciendo, pero no sabia porque sentía la irresistible necesidad de entregarse en cuerpo y alma a ese hombre, que pese a su gesto adusto y su tono amenazante, le despertaba una confianza ciega.

El cerro la puerta con llave, le indico que se sentara muy callada en el sofá que se encontraba en el medio del amplio living al que habían entrado y comenzó en un tono casi dulce a explicarle algunas cosas:

- Me parece necesario que antes de comenzar con lo que yo creo será un acto de corrección a tus muchas faltas y malos comportamientos, comprendas que realmente estoy muy interesado en vos, que me gustaste desde el primer día que te vi, y que esto que voy a hacer ahora es solo por tu bien y estoy realmente convencido que te transformará en una mejor persona y en una verdadera mujer. Creo fervientemente en la disciplina aplicada a la corrección de los malos hábitos y es lo que pretendo lograr.

En primer lugar a partir de este momento no podrás desobedecer ni una sola de mis órdenes, por absurda o descabellada que te parezca, porque entonces sabrás que todo se va a volver mucho más difícil para vos.

Mientras hablaba, se iba moviendo por la habitación, disponiendo el lugar, moviendo elementos, preparando la escena para lo que vendría mientras ella se mantenía sentada y en total silencio y solo el latir acelerado de su corazón indicaba una ansiedad que ya estaba haciendo estrago en sus nervios.

Por fin se detuvo, le indico ponerse de pie y sentándose frente a ella le recito una larga lista de faltas, que justificaban el castigo que recibiría a continuación. Ella intento algunas quejas y explicaciones que el corto con brusquedad y aspereza y en un solo movimiento que la tomo totalmente desprevenida, la coloca sobre sus rodillas y comenzó a descargar su mano lenta y pausadamente sobre sus nalgas.

Al principio y por la misma sorpresa ella no atino a hacer nada, los golpes no dolían tanto, pero a medida que iban adquiriendo intensidad y continuidad comenzó a sentir la picazón de cada uno de ellos, entonces si comenzó a corcovear y a patalear intentando infructuosamente zafarse de aquella posición, pero él como un experto, con solo cruzar una de sus piernas por encima de las de ella había inmovilizado todos su movimientos, entonces ella empezó a vociferar:

- Basta, soltame, ya es suficiente, me esta doliendo en serio, ya se fue la gracia de este juego.

El desoyendo todo el griterío, continuo unos minutos mas sin modificar en nada el castigo aplicado, solo se detuvo cuando comenzó a sentir un calor excesivo en sus manos y comprobó que a través de la tela del pantalón, que ella aun conservaba puesto, se notaba el mismo calor proveniente de sus nalgas. Al ponerla de pie y mirarla a la cara noto la furia nublándole los ojos y supo que la verdadera batalla recién había comenzado.

Por el contrario ella suponiendo que todo había terminado intento, mientras farfullaba insultos contra el, y se sobaba las nalgas, agarrar su abrigo y su cartera para salir de ahí, pero el rápidamente la tomo del brazo y la tiro sobre el sillón brutalmente y le dijo:

- Dóndecrees que vas, te dije que no podías hacer nada que no fuera cumplir mis ordenes y que yo sepa, todavía no te di ninguna, esto recién empieza chiquita y ya te avise que seria un larga noche y si no queres que sea mas larga de lo ya planeado, comenza a obedecer porque esto ya te va a costar unos cuantos azotes extras.

- Estás realmente loco si crees que me voy a quedarme tranquilamente obedeciendo tus ridículas ordenes mansamente, abrime ya la puerta que me voy, le grito ella, acompañando su voz con un gesto para levantarse, a lo que el solo respondió con un leve empujón que la coloco en su lugar nuevamente y le dijo muy lenta y claramente:

- Me parece que no estas en posición de darme ninguna orden y si mal no recuerdo te lo avise antes de comenzar y lo aceptaste por propio deseo o curiosidad, para el caso ya es lo mismo, así que en este mismo instante y sin chistar te vas a quitar el pantalón y te vas a reclinar apoyando todo tu pecho en el respaldo del sofá, arrodillada en los almohadones, con la cabeza colgando hacia el suelo y las piernas bien juntas, dejándome expuesta francamente tu preciosa cola, AHORA!!!!!!!!!!

Ella lo miro atónita y sin saber porque, o mejor dicho por la furia que leyó en sus ojos, y por la inexplicable sensación de placer que había sentido entre sus manos, no se animo a desafiar mas su suerte y comenzó a sacarse los zapatos y el pantalón, pero en un ultimo intento le espeto:

- Esto te va a costar muy caro, vos no sabes con quien te metiste….

Para él aquello fue solo almíbar para sus oídos, ya que acto seguido y con ella de espaldas y ya acomodada en la posición indicada, tomo silenciosamente su viejo padlle de madera y comenzó la golpiza.

El primer golpe la tomo por sorpresa y la hizo darse vuelta y saltar de su posición, a lo que el inmediatamente le ordeno:

- No te vuelvas a mover de la posición indicada, si lo haces volver a comenzar de cero, los golpes que seguirán serán solo 20 y de vos depende que no se multipliquen.

Por supuesto que al cuarto golpe no pudo resistir su instinto y quiso salirse de la posición y del lugar, desafiando abiertamente lo anunciado por el, esgrimiendo que ya era suficiente, que no aguantaba un solo golpe mas, él por toda respuesta, y comprendiendo que en realidad lo que no soportaba era el dolor del sometimiento y no el de la paliza en si todavía, la acomodo de un brazo nuevamente y solo dijo:

- Ahora si serán cuarenta,.. y continuo rítmicamente llevando la cuenta mental de cada golpe.

Comenzaron a caer nuevamente sobre sus nalgas los paletazos inmisericordes, propinados por las expertas manos de él y ya comprendiendo que no había salida posible los resistió estoicamente, con la esperanza que esto fuera el final de aquella extraña aventura.

Cuando el cumplió con lo prometido y decidió dejarla descansar, le ordeno:

- Te quitas la bombacha y te vas a para muy derechita y sobre todo muy quieta en el rincón de aquella pared hasta que yo te llame acá de nuevo.

Su reacción ante aquella ridícula orden fue instantánea, se volvió enfurecida a él y con la cara aun congestionada por el sufrimiento soportado le espeto con odio:

- Eso si que no, JAMAS me humillare de esa forma…

El que esperaba una reacción así, sin emitir un solo sonido se quedo parado frente a ella y comenzó con un movimiento muy lento a desprenderse la hebilla metálica del cinturón de cuero que sostenía sus jeans…. al percibir ella ese movimiento y darse cuenta de lo que sucedería a continuación comenzó a gritar con verdadero pánico en su voz:

- Estas realmente loco, que vas a hacer ahora?, no te atrevas… deja de hacer eso, me estás asustando y si es lo que querías ya lo lograste, bastaaaaaaaaa!!!!!!!

- Solo voy a medir hasta donde vas a resistirte a mi autoridad, vení para acá y seguir haciéndote la gallita ahora, la tomo fuertemente de la muñeca y acomodando rápidamente una pierna sobre el borde del sofá, la acomodo sobre su rodilla, sosteniendo fuertemente su espalda con un brazo completo, le bajo la bombacha hasta sus rodillas y comenzó azotar duramente su trasero con el grueso cinturón de cuero doblado al medio.

Ella forcejeo duramente y el sostuvo con mayor dureza su espalda hacia abajo, haciéndole perder el apoyo de las piernas en el piso.

Después de los diez primeros azotes y aflojando un poco la forzada posición en la que tenia totalmente sometida, él le pregunto:

- ¿Vas a cumplir ahora con la orden que te di?

-NO, dijo ella, entre gemidos ahogados.

Por lo cual el la acomodo nuevamente con mayor violencia y continua con el durísimo castigo de los azotes sobre sus nalgas desnudas.

Enseguida empezó a sentir que su cola era dibujada por cada azote, marcando un rastro de fuego con cada golpe, en un momento intento poner sus manos para mitigar los golpes, pero al sentir el cuero sobre ellas, las retiro instantáneamente y ya sin poder aguantar más comenzó a suplicar porque se terminara de una vez diciendo:

- Ya basta por favor, es suficiente, ya entendí y prometo mejorar……

- No chiquita ahora con eso ya no alcanza, ahora debes cumplir con la orden dada, ya estas dispuesta?

- NO, contesto ella, sacando fuerzas desde donde ya no las tenia, porque estaba realmente dispuesta a resistirse al castigo humillante que el quería imponerle.

Parecía un verdadero duelo de voluntades, pero el estaba firmemente determinado a doblegar la de ella definitivamente. La escena se repitió dos veces más, hasta que al final ella suplico que acabara que estaba dispuesta a cumplir con el castigo.

Al escucharla claudicar por fin supo que comenzaba su triunfo. Estaba agotado por el esfuerzo físico y la golpiza por lo que el descanso le vino muy a tiempo.

Ella al verse liberada lo primero que atino a hacer fue a subirse la bombacha rápidamente, pero inmediatamente sintió un golpe violento sobre sus piernas que le avisaba que algo andaba mal de nuevo.

- Perdón quien te dio la orden de que te subieras la bombacha? acaso no escuchaste antes cuando te dije que te ba-ja-rassss la bombacha y te fueras a parar al rincón muy quietita y mirando a la pared? grito casi enfurecido.

- Siiiiiiiiiiii, pero es que me da mucha vergüenza, por favor dejame subir la bombacha aunque sea, si ya acepte cumplir con tu orden…

- Pues parece que todavía no, y me parece que voy a tener que remediar eso nuevamente?

- NOOOOOOOOOOOO por favor, no, ya voy, hago lo que vos quieras, pero con el cinto no me pegues más, dijo ella casi al borde de las lagrimas, pero intentando mostrarse entera.

-OK espero, tenes solo un minuto…

Una vez colocada en el lugar indicado y cumpliendo con todo, el inicio nuevamente un breve monologo explicando el motivo de ese punto del castigo y del porque de todo hasta ahora:

- Elrincón, auque a vos te parezca “ridículo” como lo llamaste, es un buen momento para que reflexiones sobre todas tus faltas y aceptes seriamente tu merecido castigo y te propongas enmendar todas tus faltas de acá en mas. Te voy a dar quince minutos para que pienses sobre todo esto y vas a tener que decirme tus conclusiones. Mientras tanto yo estaré mirando deliciosamente mi obra y ni se te ocurra moverte, ni salir de allí, porque sino serán horas peores.

Ella se mantuvo muy callada y muy quieta durante el tiempo dispuesto por el, aunque su cabeza era un torbellino de pensamiento que se mezclaban entre si, por un lado lo odiaba por lo que le estaba haciendo, era la primera vez en su vida que alguien se animaba a tratarla de ese modo y a humillarla de ese manera, y por el otro no podía dejar de pensar en las manos de el, ya que solo anhelaba que la tocasen de nuevo.

Pasado el tiempo dispuesto fue llamada a pararse delante de el

- Ahora es tu tiempo para hablar, tenes dos minutos antes de continuar.

- Continuar????????, pregunto aterrorizada ella, continuar con que?????, casi gritaba.

-Eso solo lo decido yo y no pierdas los minutos que se te acaban pronto y ya te dije que es lo que tenias que hacer ahora, dijo el por toda respuesta, sentado tranquilamente en el sofá.

-Bastaaaaaaaa, que es lo que querés que diga?, que estoy arrepentida?, que soy una mala chica?, que tenes razón en todo?, bueno listo ya esta dicho, y ahora terminemos de una buena vez con esto, grito ella casi al borde de la histeria.

-Muy bien como vos quieras, ahora vas a ir al cuarto contiguo, que es mi dormitorio, y te vas a acostar en la cama boca abajo y vas a colocar debajo de tu cadera las dos almohadas que están sobre la cama y vas a esperar allí muy quietita y muy calladita

Ella intento una débil queja, pero ya estaba exhausta de tanta pelea y al recordar el ardor en sus nalgas decidió no tentar más la paciencia de esa bestia y fue a donde le había ordenado.

Pasaron aproximadamente otros quince minutos, hasta que el decidió entrar al cuarto y lo que llevaba en su mano produjo un asombro tan grande en la cara de ella, que el por primera vez en toda a noche se echo a reír francamente

El cepillo de pelo de madera antiguo efectivamente no parecía un arma de castigo, pero ella no sabía aun lo experto que era él con ese elemento en sus manos.

Antes de comenzar le pregunto nuevamente:

- Crees ser merecedora de este castigo?, te sirvió el tiempo del rincón para entender el porque de todo esto?

Ella se mantuvo muda y en su gesto aun no se vislumbraba arrepentimiento alguno.

Entonces el castigo comenzó nuevamente y al ritmo de cada cepillazo, el iba recitando nuevamente cada unas de sus faltas:

- Te acordas a cuanta gente maltrataste?, con cuanta gente jugaste?, a cuanta gente molestaste con tus burlas y tus malos tratos?, y cuanto mal te haces a vos misma al tratar tan mal y desordenadamente a tu cuerpo?…..

Todo este proceso duro aproximadamente quince minutos de cepillazos ininterrumpidos sobre sus nalgas que ya estaban de un color carmín intenso, a cada golpe ella solo respondía encogiendo sus piernas o sacudiendo los pies, pero su silencio era total, solo se notaba su dolor en el continuo morder la almohada que tenía bajo su cabeza, pero en un momento coincidente con el regaño sobre su propia persona, se produjo un cambio en su cuerpo, comenzó con un movimiento muy leve y acompasado hasta convertirse en un movimiento convulsivo, era un llanto desconsolado que brotaba desde sus entrañas y en ese momento el supo que había llegado adonde quería, a sus sentimientos mas profundo.

Entonces dejo de azotarla y la atrajo hacia el, cuidadosamente, hasta sentarla sobre su falda y la acuno como a un bebe pequeño, acariciándole la cabeza y la cara, secándole las lagrimas y besándole todo el rostro. Ella instintivamente se abrazo a su cuello fuertemente y se dejo mimar y consolar largamente.

Cuando pudo tranquilizarse y en la misma posición el le dijo:

- Entendiste el porque de todo esto ahora, porque era necesario este castigo, lo hice solo pensando en vos y por tu bien, quiero que seas la mejor mujer del mundo….a lo que ella respondió solo con un beso muy largo y apasionado y en un leve murmullo le dijo

- Nunca me sentí tan cuidada y tan querida por nadie en toda mi vida….

Esa confesión tan abierta y sincera lo desarmo por completo y lo hizo darse cuenta de cuanto le importaba realmente esa chiquilla mal criada y caprichosa y descubrió que se moría de ganas de hacerla suya en ese mismo momento.

Venciendo a su instinto intento levantarse rápidamente con la excusa de buscar una crema para sus nalgas y prepararle un baño tibio y reconfortante, pero ella se lo impidió suplicándole que no la abandonara ahora, que se quedara con ella y que la abrazara fuerte nuevamente. Eso puso punto final a toda su resistencia y se dejo llevar por el deseo que lo había poseído todos esos meses sin casi darse cuenta y la tomo entre sus brazos y le hizo el amor como nunca se lo había echo a nadie en toda su vida. Fue un encuentro intenso y profundo donde dos almas se sanaban mutuamente de todos sus males y soledades.

Al concluir ambos saciados y extasiados por la intensidad de lo sentido, el le ofreció llevarla a su casa pero ella casi suplicándole le pido quedarse con el esa noche.

Esa fue la primera de muchas y largas noches que pasaron juntos en las que se repitieron azotes y mimos con finales apasionados.

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Fantasías recurrentes... La erótica de los azotes.

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Pues si... soy un poco maniática para esto de los blogs y no me gusta que se mezclen mucho los temas, así que además de seguir con el "Confessions on a spank floor" voy a dejaros aquí mis pequeños relatos sobre azotes. También me encantaría recibir alguna colaboración de los lectores, a ver quien se anima. Selene.

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