Autor: Babyslave.

Apenas el sol había empezado a despuntar en el horizonte cuando ella ya estaba despierta, preparando café y ansiando el momento de despertarle para volver a oír su voz. Esa voz ronca y serena, pero firme, que le daba los buenos días dejando los brazos de Morfeo y cayendo en los suyos.

Después de que El se hubiese marchado, se afanaba en las tareas domesticas empezando por su habitación; la cama con sabanas limpias cada día y los cojines perfectamente centrados, ropa y zapatos ordenados por categorías y colores, de fríos a calidos y la persiana de la ventana a la medida justa para que no entrara demasiada luz ni hubiese demasiada penumbra.

Entonces lo vio, en su antebrazo tatuado El había marcado para siempre su futuro, una especie de código de barras que especificaba de que pasta estaba echa .A veces pensaba si lo que hacia ero lo correcto. En una época en que las mujeres buscan por encima de todo la igualdad entre ambos sexos, se creía la única mujer machista del universo. Pero eso no le impedía ser feliz. Le gustaba su vida, le gustaba estar siempre por y para El, le gustaba sentirse la mujer más bella del mundo para que El la pudiera mostrar orgulloso, con la cabeza bien alta, mientras ella miraba el suelo que su Amo pisaba.

No se sentía un trasto, no era un objeto para disfrutar solo sexualmente. Era una persona culta e inteligente, conocedora de sus virtudes y sus defectos, los cuales intentaba limar poco a poco con fuerza de voluntad y con castigos si esas fuerzas flaqueaban.

Había oído hablar de sumisas tontas que se apuntan a una moda, se desnudan, se arrodillan delante de los que dicen ser sus "Amos" y les permiten que las anulen como personas.

Ella solo se anulaba en las sesiones, ni muchas para agobiarla, ni pocas para aburrirla, las justas y necesarias. Pero lo hacia porque ella lo consentía y siempre con unas normas pactadas. Recordaba que al principio cuando llegaba al extremo debía de pronunciar una palabra o dejar caer un objeto con la boca en el caso de que sus manos fueran atadas, recordaba también cuando

El le regalo unos protectores para las muñecas, ya que su piel era muy fina para el acero de las esposas y El le dijo que los tesoros hay que mimarlos, recordaba también cuando fue marcada, cuando El a modo de colgante le regalo su inmortalidad y de cuando firmaron el pacto en la playa quemando su juramento y enterrándolo en la arena.....lo único que le quedaba era que el le designara un nombre, era lo único que le faltaba para ser una esclava en toda regla y dejar el noviciado que vivía ya desde hacia dos años.

De repente, una brisa la devolvió a su habitación, se vio sujetando la cuerda de la persiana justo en el punto que a El le gustaba. Pensó que su vida no era perfecta, mas se asemejaba mucho a lo que siempre había soñado. Arrugo la colcha lo suficiente como para que El lo notara a su regreso y bajo la persiana un poco más de la cuenta, suspiro, sonrió y volvió a sus tareas.