La Coctelera

Fantasías recurrentes... La erótica de los azotes.

28 Abril 2007

Una chica irresponsable.

Autor: Xana.

Habíamos hablado en millones de oportunidades sobre el tema. Arturo no podía comprender el descuido permanente que tenia conmigo misma, una de las cosas que más lo asombraban era mi capacidad para cuidar de los otros y hacerme cargo de todas sus necesidades contra la incapacidad que demostraba con mis necesidades más elementales.

Se enfurecía cuando me perdía una buena obra de teatro, llegaba tarde a un recital por haberme retrasado por ocuparme de alguien o cuando le decía que no había podido ir a la peluquería porque no tenia plata, después de haberle comprado un vestido que mi hermana mas chica quería o simplemente cuando se daba cuenta que me había olvidado de comer por correr todo el día en el trabajo y mucho mas cuando me sentía enferma a causa de haber fumado o tomado mate todo el día, cuando el médico ya me había advertido que mi ulcera estaba a punto de estallar.

Y bueno aquella mañana después de levantarme y comprobar que mi estado era lamentable fui a la clínica donde inevitablemente me dejaron internada porque mi ulcera ya era sangrante. El riesgo era importante y cuando me preguntaron a quien llamar, no dude ni un segundo, les di el número de teléfono de Arturo.

Llego casi inmediatamente y sin decir ni una sola palabra se quedo a mi lado todo el tiempo, solo su mirada de a ratos parecía decirme “yo te lo avise”.

Quise decirle en varias oportunidades que sentía mucho hacerlo pasar por todo esto, pero él me hacia callar, muy calidamente me decía:”shhhhhhhhhhhhh, ahora no…

Así pasaron tres o cuatro días en los que estuve realmente muy complicada, pero a partir de allí el cuadro comenzó a estabilizarse. Me hicieron muchos estudios y algunas transfusiones y en todo momento Arturo estaba a mi lado sosteniéndome la mano y dándome aliento.Solo cuando aquella tarde el médico entro en la habitación para decirnos que ya estaba fuera de peligro y que con uno o dos días mas de atención ya me podría ir a casa, Arturo demostró algo de alivio y un poquito apenas de su enojo.

En cuanto se fue el médico me miro seriamente y me dijo:” antes de irte de alta, vos y yo vamos a hablar muy seriamente”. Su gesto era tan adusto y su tono tan severo que realmente me preocupe, pensé que había colmado su paciencia y que se había cansado de mi.

En los días que siguieron intente sacar el tema, pero él no me lo permitió, siempre repetía en un tono seco y cortante “ahora no”.

A la tarde del segundo día el doctor vino a hablar con nosotros para avisarnos que al medio siguiente ya podía irme a casa. Me hizo mil recomendaciones sobre los cuidados y el tratamiento estricto que debería seguir a partir de allí y el cambio de debería darle a mi vida si no quería volver. A cada indicación del medico Arturo decía: “descuídese doctor, lo va a cumplir al pie de la letra…” y me miraba fijamente. Cada vez que yo intentaba oponerme a algo o discutir alguna indicación, me hacia callar en forma brusca y seguía hablando con el medico como si yo fuera idiota o sorda, cosa que ya me estaba enojando mucho.

Cuando el medico se estaba yendo dejando el alta firmada y todas las indicaciones por escrito, intente comenzar a quejarme con Arturo por sus malos modos y su forma de tratarme, pero fue imposible porque inmediatamente de cerrar el medico la puerta del cuarto, se dio vuelta, se paro a los pies de mi cama y comenzó su monólogo: “Muy bien como hasta ahora has demostrado que no podes cuidar de vos y que ese descuido permanente te trajo hasta acá, a partir de hoy, de tu cuidado me hago cargo YO. Mañana te vas a instalar en MI casa, conmigo y yo personalmente me voy a ocupar de que todas las indicaciones del médico se cumplan al pie de la letra. Pero acá no termina la cosa Señorita, porque vas a tener que pagar seriamente estos cinco días que me hiciste pasar. Sabes que casi me muero de la preocupación y del temor de que te pudiera pasar algo en serio…y todo eso tiene un alto precio.Primero te vas a tomar todo el tiempo que sea necesario para reponerte y fortalecerte. Vas a hacer exactamente lo que yo te diga y vas a hacer solo lo que yo te permita y luego de asegurarme de que estas perfectamente bien, te voy a dar la paliza mas grande que hayas recibido en tu vida…”

Mis ojos se abrían cada vez mas a medida que él iba hablando, no podía creer que ese monstruo que amenazaba con pegarme y casi quitarme la libertad, fuera el mismo tipo dulce, compañero y amoroso de los últimos días, pero estaba muy equivocado si creía……, pero sin darme tiempo ni siquiera a seguir pensando continuo:”yo se que esto te puede parecer muy loco o muy injusto, pero ya me demostraste que no podes cuidarte sola y al haberme llamado a mi, en el mismo momento que te internaban, me diste la autoridad necesaria para sentirme con el deber de hacer lo que estoy haciendo.Ya hable con tus padres y están de acuerdo con todo, ellos no se van a meter hasta que vos o yo los llamemos, así que esto va a ser entre vos y yo solamente. Y no se hable más. Es una decisión tomada, aunque grites y patalees, cosa que solo provocaría que adelante el cumplimiento de mi amenaza, cosa que me encantaría, ya que hace tiempo que me muero por darte una buena zurra.”

De golpe comprendí que no valía a pena discutir o pelear, que su enojo era superior a todo lo que yo pudiera decir y su explicación había sido tan clara que no dejaba la menor duda de que ese hombre me amaba con toda su alma y que esa furia era solo el miedo contenido de esos días, pensando en todo lo malo que me podría haber pasado. Entonces me calle, lo mire profundamente agradecida y le dije solo:”ok, todo se hará como vos mandes…

Inmediatamente cambio su expresión y se acerco a mi a acariciarme con mucha ternura y me dijo al oído:”que te hagas la buena ahora, no te va a librar de los azotes prometidos…

Una semana después y ya totalmente repuesta, gracias a sus mimos y cuidados, ya que no me dejo ni a sol ni a sombra y fue estricto y exhaustivo con todo, me invito a comer afuera.

Esa noche me llevo al mejor restaurante del centro y pasamos una velada encantadora, por supuesto se ocupo de que siguiera las indicaciones del medico y solo pude comer lo que él pidió para mi, pero ese fue solo un detalle mas de todos sus cariñosos cuidados.

Realmente fue una noche mágica, me propuso vivir juntos para siempre, y me hablo de muchos proyectos en común para adelante.Pasada la media noche volvimos al departamento en un estado de paz plena, previendo un final de jornada maravilloso entre sus brazos, cosa que ya extrañaba hacia muchos días.

Pero mi sorpresa fue total, cuando entramos al Dpto. y al prender la luz, la única imagen que registró mi mente inmediatamente fue la de un mudo y peligroso cinturón sobre la mesa del living. Me di vuelta para mirarlo con mi mejor cara de asombro y terror y el sin pronunciar palabra me llevo derecho al cuarto y me dijo:”Señorita ha llegado la hora de saldar deudas para comenzar de nuevo y para eso debo cumplir con lo prometido, así que solo te pido que no te resistas para que esto no sea peor y lo terminemos pronto. Ahora sacate los pantalones y acostate sobre la cama, poniéndote debajo de tu cintura las dos almohadas, y espera allí muy quieta hasta que yo regrese…

Aunque no podía creer que fuera a cumplir sus amenazas realmente, entendí que no hablaba en broma y que no tendría forma de escapar de aquello, por eso decidí entregarme mansamente y sin chistar, al fin y al cabo ese hombre se había ganado el derecho de cobrarse esa deuda.

Hice exactamente lo que me ordeno, sin saber muy bien lo que me esperaba, aunque lo intuía, y lo espere tímidamente acostada boca abajo en la cama, el tiempo no pasaba nunca, parecía una eternidad…hasta que por fin entro al cuarto y me dijo: “Solo quiero que te quede bien claro que esto lo hago por tu bien, porque debes aprender de una vez por todas la importancia de cuidarte a vos misma, por vos y por mi…” y así comenzó la una larga descarga de azotes con el cinturón sobre mi cola.

Al principio el dolor era leve, pero a partir del quinto o sexto empezaron a ser insoportables, intente no moverme, pero me era imposible no encoger las piernas o levantar la espalda en cada cintazo.

Arturo dos veces me advirtió que no me moviera mas, pero no pude obedecer y cuando al décimo golpe me salí de la posición, me tomo bruscamente del brazo y casi en el aire me acomodo sobre sus rodillas y comenzó a golpearme con su mano, mientras me sostenía atrapada con sus piernas sobre las mías.

La paliza fue eterna y la picazón y el dolor de cada nalgada ya eran insoportables, le suplicaba que termine, que ya era suficiente, que ya había aprendido, pero él sordo a mis reclamos, continuo como en automático.

Nunca nadie me había dado ni un chirlo en toda mi vida, pero eran muy extrañas las sensaciones que me embargaban, por un lado el dolor era insoportable y ya no quería mas de eso, pero por otro la sensación del contacto de sus manos en mis nalgas y cada azote despertaban en mi algo parecido al placer, no podía ser…

Al cabo de un rato en que yo ya sentía que mi piel era solo fuego, me soltó y me ordenó sacarme la bombacha y pararme durante quince minutos en el rincón del cuarto, como una nena chiquita y caprichosa. Eso me enfureció y me sentí ofendida con él, una cosa era recibir una zurra con motivo, y otra cosa era tratarme como a una niñita tonta, así se lo hice saber, intentando no cumplir con su orden.

El solo se paro, me miro muy seriamente y me dijo:”es así como se corrige a las nenas mal criadas, desobedientes e irresponsables, y el rincón es el momento para que pienses en tus faltas y las analices, ahora, tenès un segundo para resolver cumplir con lo que te mande o volver ya mismo al lugar donde estabas y continuar recibiendo lo que te mereces. “

Su tomo de voz era tan bajo, tan pausado y tan firme que el miedo por volver a sus rodillas, me hizo cumplir inmediatamente con la penitencia del rincón y allí estuve un tiempo, que para mi fue eterno.

De golpe sentí la calida mano de Arturo acariciando mis maltratadas nalgas con tanta ternura que un nuevo calor me invadió por dentro. Me abrazo muy fuerte y colgando de su cuello me llevo hasta la cama donde con mucho cuidado me acomodo boca abajo y dulcemente me empezó a poner una crema muy fresca sobre la cola, el alivio del ardor fue inmediato, pero el calor que me subía entre las piernas no se aliviaba con nada.

Me acaricio, me seco las lagrimas, me beso y me explico que esto es lo que me va a pasar cada vez que me descuide o que sea irresponsable conmigo misma y ya en silencio me demostró una vez mas todo su profundo amor, saciando mi desesperada necesidad de aliviar el calor que había crecido en mi interior durante todo ese extraño momento mágico de mi vida.

servido por relatosselene 4 comentarios compártelo

4 comentarios · Escribe aquí tu comentario

relatosselene

relatosselene dijo

Un nuevo relato de Xana... que demuestra una vez más que una chica debe aprender a cuidarse a sí misma o atenerse a las consecuéncias.

Narrado con la espontáneidad que caracterizan a esta autora, seguro que difrutaréis con él tanto como lo he hecho yo.

28 Abril 2007 | 07:30 PM

Doc

Doc dijo

Xana:
¿Ves como los spankers siempre castigamos por vuestro bien?
"Te pego porque te quiero".......
Un besote.-
Doc

29 Abril 2007 | 10:27 PM

evayadan

evayadan dijo

Ha estado bastante bien
Pero más bien me ha parecido maltrato físico y además consentido por ella
Pero bueno, por lo menos al final la trató con cariño
Nos leemos

~Eva~

4 Mayo 2007 | 06:34 PM

amolaszurras

amolaszurras dijo

Ha estado bien sí pero debería haberela humillado al tiempo que la maltraba eso de tratarla con cariño al final me parece una ¡Gilipollez!
¿Te va a denunciar si no la tratas al final con cariño?
Lo he dicho antes y es verdad.
Iván

2 Enero 2009 | 03:48 PM

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Pues si... soy un poco maniática para esto de los blogs y no me gusta que se mezclen mucho los temas, así que además de seguir con el "Confessions on a spank floor" voy a dejaros aquí mis pequeños relatos sobre azotes. También me encantaría recibir alguna colaboración de los lectores, a ver quien se anima. Selene.

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