Autor: Aprendiz.
Probablemente para todos los creyentes la noche del Viernes Santo, está colmada de emociones y sobre todo de pasión, sin embargo para mi esa noche si significaba "pasión" y "emociones" pero de otra clase e infinitamente distintas a las que pudieran sentir otras persona
A la 1,15 sonó el reloj, no fue para mí un despertar inesperado puesto que a esas horas aun no había podido conciliar el sueño y menos sabiendo todo lo que iba a suceder después.
Cogí mi mochila que estaba preparada junto a la puerta para que no se olvidara ni un detalla, en el interior, mi uniforme. (Permitidme que no especifique más sobre él).
Tal y como lo habíamos hablado la manera de romper el hielo esa noche seria tomarnos una copa antes y charlar un rato y reírnos como una de tantas veces que lo hemos hecho. La amistad que me une con ella, desde hace tiempo facilitó mucho las cosas, aunque ambos estábamos muy nerviosos.
Yo llevaba toda una semana preparándome un "guión" para que me fuera más fácil ejecutarlo, pero los nervios hicieron que no me acordara de nada. Tampoco quise leer relatos y "recomendaciones" sobre el mundo spanko, quería que saliera como saliera, fuera mi modo, y a partir de ahí ya trazar unas líneas a seguir, aprender y empaparme de información si es que la experiencia resultaba positiva para mi.
Pero lo que mas me importaba es que la experiencia fuera positiva para ella y para ello me asaltaban muchas dudas sobre si lo haría bien, será de su agrado, sabré comportarme, cuando llegue el momento de los azotes: ¿cómo he de darlos?, ¿le haré daño?, es lo último que quisiera.
Estábamos los dos sentados tomando una copa, fumando, en tensión, pero relajados ya os digo, por la amistad que nos une.
En un momento en el que ella se llevaba el cigarrillo a la boca, le dije, no lo enciendas, ha llegado la hora. Ella tomó su camino para vestirse, y yo me quedé en el salón haciendo lo propio, sacando el uniforme de la mochila. En estos momentos me encontraba mas nervioso aún, pero deseando de que apareciera por la puerta para empezar todo el juego.
Abrió la puerta y apareció vestida con camisa blanca, corbata, minifalda, medias blancas y botas negras, pelo ligeramente engominado a propuesta mía.
Estaba realmente atractiva, yo estaba frente a ella mirándola de arriba a bajo, recreándome en la minifalda y las botas. Ella se lanzó al cigarro que había dejado sobre la mesa con la intención de encenderlo. No dejé ni que lo tocara y le pregunté: ¿Pero tú fumas?, no, contestó ella con la mirada puesta en el suelo. ¿Entonces porque has ido a coger el cigarro?, No se, replicó ella.
- Mal empezamos, tú crees que una niña como tu debería fumar, la impresión que me ha dado es que has ido a coger el cigarro porque tu fumas.
Ella volvió a negarlo.
- Sírveme una copa.
Una vez servida la copa a mi gusto le dije que me diera la libreta donde había ido apuntando todas las palabrotas, veces que había llegado tarde al trabajo, que había sido descortés.
La lista era grande, muy grande, comencé a leérsela en voz alta, hoja por hoja y palabra por palabra a la vez que le pedía explicaciones de porque era tan reincidente en ese tipo de actitud.
- Se me escapan, dijo con voz temblorosa.
- Creo que esto necesita de un correctivo para que así aprendas a comportarte como es debido, de momento y mientras pienso como he de hacerlo, ve al rincón, eso te ayudará a recapacitar sobre tus actos.
Se dirigió al rincón mientras yo remojaba mi paladar y leía para mi todas aquellas palabras malsonantes y se las volvía a repetir y a recriminar. Me acercaba a su oído y le regañaba por esa boca tan sucia que tenía.
Sus piernas estaban temblorosas, yo me iba relajando un poco más, pues veía que me estaba gustando el juego y empezaba a disfrutarlo.
- Estarás conmigo que por mucho que te digas las cosas, tu actitud sigue siendo la misma, por lo que no me queda más remedio que el castigo físico, sólo así aprenderás buenos modales como corresponden a una chica de tu edad.
- Levántate la falda.
Ella se levantó la falda mas temblorosa aún, pero percibía que lo estaba deseando, que quería que comenzara a azotar sus nalgas.
Debajo de la falda encontré unas braguitas blancas, y sobre ellas empecé a golpear sus glúteos a la vez que iba diciendo una a una todas aquellas palabras que tanto dolían a los oídos de una persona educada.
Acabada la primera página y dejándola recapacitar un poco, le pregunté que si estaba dispuesta a corregir ese comportamiento. Tuve una duda como respuesta, por lo que me vi obligado con retomar el castigo físico.
Indudablemente si no encontraba por su parte una respuesta satisfactoria hacia el cambio de comportamiento, los azotes debían proseguir.
Me senté en un sillón y le ordené que se pusiera en mi regazo. Levanté la falda con mi mano izquierda, luego me hice de la libreta con la misma mano, y la derecha era la encargada de aplicar el correctivo alternando una nalga y otra.
No dejé por un momento que se relajara puesto que evidentemente debía saber que todo eso lo hacia por su bien, por corregirla.
Deslice hacia abajo sus braguitas, dejando al aire la piel algo ya marcada de su precioso trasero. Era hora de que mi piel impactar moderadamente con su enrojecido glúteo.
A la vez que mi mano impactaba sobre ella, iba contado el número de azotes, conjuntamente con la explicación de la palabra malsonante por la cual recibía ese castigo.
Una vez terminada la pagina, volvió al rincón a recapacitar.
Pasados unos minutos, ella se encontraba de nuevo sobre mi regazo para proseguir, la lista era larga.
Un azote detrás de otro. Entonces percibí unos movimientos de su pelvis acompañados de unos temblores de piernas. Comprendí perfectamente lo que estaba sucediendo e imprimí mas rapidez en mis azotes hasta que vi finalizados esos espasmos. Acaricié sus glúteos y la permití sentarse en el sillón para que se sintiera más cómoda.
Transcurridos de nuevo unos minutos, y enjugada mi boca de nuevo, le pedí que se bajara al suelo y se apoyara de rodillas y con las palmas de las manos sobre el suelo también.
Había llegado el momento de seguir con el castigo físico pero empleando los distintos objetos que había dispuestos sobre la mesita para tal fin.
Paleta de cocinar, cepillo de peinarse, varilla de madera, regla de madera, todos ellos fueron pasando poco a poco por mis manos, necesitaba comprobar mi pericia con el manejo de estos utensilios y saber la reacción que a ella le provocaban.
Era una mezcla de pasadas suaves sobre su piel y el inesperado azote por detrás sin que ella viera cuando se iba producir.
Y para terminar con los castigos físicos me coloqué delante de ella, retiré mi cinturón del pantalón y lo usé , quizá con menos pericia que con el resto de los objetos.
Pasados unos minutos de nuevo, le dije que el juego había concluido, que ya se podía relajar. La abracé, nos sentamos, bebimos y compartimos nuestras sensaciones.

Y otra maravillosa historia real que produjo en mí esas sensaciones que se supone debe conseguir la literatura erótica... ummmmm deliciosa... "realmente" deliciosa.
Si os habéis preguntado alguna vez como es la primera experiéncia de un spanker... no podéis perderse este relato...
Gracias Aprendiz... esperamos impacientes tu "graduación". Besos.
Si, es cierto, es una delicia porque asi nos hemos sentido e imaginado más de uno, y además se trata de una forma sincera sin efectos, es un relato que enseña.
Gracias aprendiz y gracias a Selene por compartirla, espero que después de este haya otros en los que estoy seguro que ya no harás honor a tu sobrenombre.
Estoy también seguro que la persona a quien corregiste aprendió la lección, aunque tengo la impresión de que esa es una lección que pronto se olvida.
interesante relato
ha sido intenso
espero que ella haya aprendido la lección y no diga tantas palbrotras
Nos leemos
~Eva~
Gracias a todos los que me habeis contestado, es reconfortante ver que alguien al menos esta al otro lado y lo lee, aunque parece que no ha tenido mucha aceptación.
El que no digan nada, no quiere decir que no lo lean........ Hay mucha gente que o no se atreve, o no lo considera necesario. Tu tranquilo, vale?
Besos......
Aprendiz:
Solo el hecho de hacer el relato ya tiene un merito enorme.
Me ha gustado. Y dale tiempo al tiempo.
Y no te me pongas triste que ya no me da tiempo a dar animos a mas gente.Pero si hay que darlos se dan.
Asi que venga un saludo muy fuerte de este amigo.
DOC